Tú
no eres una persona cualquiera. Si hay una persona que no es cualquiera, ése
eres tú. Y menos para mí. Eres como una segunda voz dentro de mí, que me
acompaña día a día. Has convertido mi monólogo interior en un diálogo.
Enriqueces mi vida interior. Indagas, insistes, parodias, entras en conflicto
conmigo. Cuando te veo, de inmediato siento el imperioso deseo de dejar que te
acerques aún más, de tenerte muy cerca.


